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Miden cuál es la importancia de la cultura para la economía regional

La coordinadora del Sistema de Información Cultural de la Argentina (SinCa), Natalia Calcagno, dialogó con Sala de Prensa sobre cuál es la incidencia de industrias como la música y la televisión en nuestra economía, pero, también, subrayó la importancia de medir estos mismos números en la región.


El Mercosur anunciará la semana que viene una actualización en sus estadísticas de industrias culturales. Será el martes 1 a las 16 en la Casa Patria Grande (Buenos Aires) mediante la presentación de la revista “Enclave cultural”, producto del SicSur.

Pero para comprender la importancia y funcionamiento de este Sistema de Información Cultural regional es necesario analizar de qué se trata el SinCa, un espacio de relevamiento argentino que inspiró al que hoy se usa para medir el desarrollo de toda la región.

El SinCa es un sistema de información cultural que se compone de tres proyectos: concentra las estadísticas de cámaras y organizaciones, como Capif por ejemplo; genera el mapa de las industrias culturales en la Argentina; y, por último, se genera la ‘cuenta satélite de cultura’.

¿Qué es esto? Un relevamiento que se realiza a partir de las cuentas nacionales del Indec y que tiene por objetivo medir qué incidencia tiene la cultura en el Producto Interno Bruto (PIB).

Las últimas mediciones señalaron, entonces, que la construcción, uno de los sectores más fuertes para la reactivación económica, cuenta con 8 puntos dentro del PIB; mientras que la pesca y minería no superan el 1; y cultura asciende al 3,5.

Mano a mano, pasajes de la entrevista

Sala de Prensa: -En unos días se presentan los números del SicSur, ¿cómo aporta a la integración y ese ‘blindaje’ que pidió hacer la Presidenta para hacernos fuerte como bloque?

Natalia Calcagno: -La integración regional tiene que partir de la base de conocernos, de saber quiénes somos. Puede haber muy buenos acuerdos comerciales, políticas económicas comunes, resoluciones de conflictos, pero si no sabemos quién es el hermano, no le conocemos la historia, no sabemos cuáles son sus problemas, es difícil hablar, verdaderamente, de integración.

Nos parece que el SicSur es eso: el sentido que tiene es dar datos duros, aportar para la legislación con mapas y empezando a ver cómo aborda cada uno de los países la cultura, dónde se pone el eje, salir del estereotipo.

Uno piensa, por ejemplo, en Bolivia y dice ‘pueblos originarios’ pero también está sacando una ley de medios. De la Argentina se piensa el Obelisco, el mate y el tango, pero la verdad es que tenemos servicios audiovisuales que están creciendo.

El Sistema viene a dar cuenta qué pasa con la industria editorial, la concentración económica de los medios, qué pasa con el intercambio de los bienes, lo cual es central para la región. Nosotros producimos libros, películas, revistas, radio y, sin embargo, ¿cuál es el vínculo con el resto del mundo? Vemos que hay problemas en eso. Con España, por ejemplo, es muy desigual: los libros vienen mayoritariamente de allá y nosotros no mandamos tanta producción. Lo mismo pasa en el audiovisual, pero esta vez con los Estados Unidos: la región absorbe series, películas norteamericanas y es muy poco lo que enviamos.

SdP: -Pero existe, de todos modos, la exportación de nuestros bienes culturales….

NC: -Sí, pero es poco y lo que descubrimos es que se vende dentro de la región. Somos nuestros propios socios culturales.

Estas cosas, si uno las entiende, demuestran que las escalas son diferentes entre sí. Brasil es, más o menos, en población lo mismo que toda América del Sur junta; en los desarrollos culturales la Argentina está por arriba de otros países como pueden ser Paraguay, Bolivia. Esas asimetrías hay que tenerlas en cuenta en pos del desarrollo.

SdP: -Luego de hacer los relevamientos, y adelantándonos a los datos que se presentarán el 1 de noviembre, ¿qué es lo más característico de estas industrias culturales en la región?

NC: -Hoy sabemos que, para la actividad económica, la cultura es central: está cobrando cada vez más un lugar importante hasta volverse estratégico.

Por ejemplo, los celulares muestran contenidos culturales. Entonces, las empresas de telecomunicaciones están muy interesadas en estos servicios culturales porque son los que te permiten que vos ya no te compres un teléfono que sólo marca números, sino que también levanta televisión, que es un e-book. La cultura es parte de grandes negocios, de empresas muy importantes. Por eso hay una tendencia a debatir sobre esto.

SdP: -¿Hay posiciones tomadas desde organismos internacionales al respecto?

NC: -En la Organización Mundial de Comercio se tiende a considerar estos bienes culturales como una mercancía más. Ellos quieren evitar regulaciones y que el Estado se meta en pos del libre intercambio para que los mercados se ajusten solos.

Pero, por otra parte, hay una declaración de diversidad en la Unesco, que firmaron 116 países, que dice: ‘nunca la cultura puede ser tomada como una mercancía. La cultura es patrimonio, diversidad, y tiene que estar protegida por el Estado’.

Ahí hay una tensión internacional entre la OMC y la Unesco. Claro: hay una que pesa más que la otra. Es difícil el diálogo pero en la próxima ronda de la OMC va a estar en agenda porque es central económicamente y nosotros tenemos que salir como región que no vamos a permitir que se establezca la desregulación en un sector que debe estar protegido. Porque según la OMC el Incaa es una distorsión del mercado, por ejemplo.

SdP: -Volviendo a las estadísticas, ¿cómo se trabaja para el SicSur?

NC: -Es un trabajo que lleva cinco años. Lo que hacemos es juntarnos una vez por año para definir plan de trabajo, porque es un programa oficial del Mercosur cultural. Por ejemplo, ahora vamos a presentar un estudio sobre institucionalidad, de qué se tratan los ministerios que se dedican a la cultura en nuestra región; también hacemos estudios sobre economía y cultura. Además, todos actualizamos datos y vemos que estamos lejísimos del 1% de presupuesto destinado a cultura que propone la Unesco. Nosotros, en la Argentina, estamos con un 0,25.

SdP: -Pero, también, es complicado definir cuánto del presupuesto de Turismo o Educación no está directamente vinculado, también, al desarrollo de la Cultura, ¿verdad?

NC: -Sí, claro. Eso es un gran tema. La cultura es como líquida, es muy difícil decir dónde termina. Porque cultura es todo: cómo hablamos, cómo nos vestimos, cómo pensamos. Esto hace que se deba recortar el objeto metodológicamente.

Lo cierto es que hay organismos que tienen actividades culturales y lo suman a sus gastos públicos. El Banco Central tiene un museo y eso es cultura, pero no aparece en el presupuesto de la Secretaría de Cultura, por ejemplo.

En la Argentina, como parte de la cuenta satélite, hicimos una estimación y calculamos que, en realidad, nuestro presupuesto es el doble de lo que aparece formalmente.

Porque si sumamos los programas que son estrictamente culturales, no lo indirecto, sino cosas como la biblioteca del Congreso, el número se duplica.


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