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España | El Gobierno quiere retirar la financiación pública a colegios que separen por sexos

Dos modelos de enseñanza han convivido durante años en España: los colegios mixtos y las escuelas de educación diferenciada, que ahora se enfrentan a un incierto futuro. Sobre todo unos cien centros concertados que separan a niños y niñas en sus aulas a los que el Gobierno quiere retirar la subvención pública, como recoge la Ley Integral para la Igualdad de Trato y la no Discriminación aprobada la pasada semana.


Si finalmente esas escuelas se ven obligadas a financiarse de forma privada, muchas familias no podrán afrontar los gastos. Y eso ha puesto en pie de guerra a gran parte de la comunidad educativa pues entienden que se trata de una amenaza a la libertad de los padres para elegir el sistema educativo que consideran más conveniente para garantizar un futuro a sus hijos. «Estamos inmersos en un excesivo dirigismo por parte del Estado», sentencia el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Arturo Canalda. «Al limitar la financiación a esos colegios —dice—, el Gobierno está coartando la libertad de los padres para elegir la educación que quieren para sus hijos».


Una opinión muy extendida entre las asociaciones de padres y alumnos. Razones no faltan para entender el éxito de este innovador sistema pedagógico en el que chicos y chicas conviven y aprenden en aulas separadas. En España cerca de 170 colegios (concertados y privados) se rigen por ese método. Y unos 85.000 alumnos estudian bajo esos parámetros, según datos de la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE).


Avalado por los tribunales
Según el diario ABC de España, la mayoría son escuelas solo para un sexo, mientras en otros centros niños y niñas comparten espacios comunes (recreo, comedor) pero no están juntos en las clases. «La educación diferenciada, un modelo aceptado internacionalmente, ha estado presente en nuestro país desde la aprobación de la Constitución, lo que pone de manifiesto que no implica ninguna discriminación», defiende la presidenta de la Confederación de Padres de Alumnos (Cofapa), Begoña Ladrón de Guevara. Por eso muchos se preguntan por qué esas prisas en retirar financiación a un sistema «aconsejado en tantos países y legitimado tantas veces por los tribunales», señala Mario del Castillo, director del Instituto de Técnicas Educativas de la CECE.
Este modelo tiene además su base científica. Dos neurocientíficos islaeríes (Reuwen y Anat Achiron) demostraron con un simple escáner que la parte del cerebro dedicada a las destrezas verbales de una niña de cuatro años equivale en madurez a las de un niño de seis.


Por su propio desarrollo natural, ellas escriben antes y con mayor perfección, disponen de un vocabulario más rico y leen con más facilidad, lo que les da mucha ventaja en los primeros años de colegio para avanzar en todas las asignaturas. Ellos, sin embargo, ganan en la adolescencia bajo los efectos que ejerce la testosterona sobre su cerebro, explica María Calvo, profesora titular de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid y presidenta de la European Association Single-Sex Education en España (EASSE).


«A partir de Secundaria, los niños muestran mayor capacidad para el pensamiento lógico-matemático y el razonamiento abstracto. Tienen mayor habilidad para imaginar objetos tridimensionales rotando en el espacio o hacer mapas mentales de una ruta. Como la testosterona sigue alimentando su cerebro a lo largo de toda la vida, eso explica que escojan carreras técnicas, como arquitectura o ingenierías».


Los datos avalan además que chicos y chicas aprenden a ritmos diferentes. En el último informe Evaluación Internacional de Estudiantes PISA de 2009, las alumnas españolas obtuvieron 496 puntos de media en lectura, con una ventaja de 29 puntos sobre sus compañeros. En matemáticas, son ellos quienes consiguieron 19 puntos más que las chicas. En un momento en el que España cuenta con una de las peores tasas de fracaso escolar de Europa (33%), cabe plantearse qué es lo que falla en el sistema educativo y mirar hacia otros métodos pedagógicos que sí están ofreciendo buenos rendimientos académicos en otros países, como la educación diferenciada. «Mientras en las niñas el fracaso escolar está dentro de los valores medios de la Unión Europea, en los chicos supera el 40% —indica María Calvo—.


En España, lejos de adoptar medidas para corregir la situación, se ignora la existencia de este fuerte componente sexual en el fracaso escolar». De hecho, un reciente informe del Consejo Escolar del Estado reveló que el 48% de los chavales de 15 años repite curso frente al 37% de la chicas y que el 35% de los chicos acaba la ESO sin el título frente al 22% de las alumnas.


Esta profesora tiene claro que la solución está en la separación por sexos: «Los chicos necesitan técnicas docentes adecuadas para alcanzar el mismo nivel de destreza lingüística de sus compañeras. De no ser así, están siendo objeto de una injusta discriminación. Al no aprender ortografía, son clasificados como disléxicos o con problemas de aprendizaje cuatro veces más a menudo que las niñas.


A partir de Secundaria, las niñas también precisan de un apoyo especial en matemáticas, física y ciencias en general». Y los resultados cuando chicos y chicas estudian por separado van por buen camino. En las 35 escuelas diferenciadas (con 23.000 alumnos) de Fomento de Centros de Enseñanza, institución de ideario católico, «el fracaso escolar no llega a un 5% —señalan desde la propia institución— y la práctica totalidad de estudiantes que cursan 2º de Bachillerato aprueba el curso y la selectividad».


Mientras se limita este modelo en España, el presidente estadounidense Barack Obama ha hecho una decidida apuesta aumentando las subvenciones a los colegios públicos que separan a sus alumnos por género. Son los conocidos «single-sex». Ya hay más de 500 escuelas públicas americanas bajo este sistema. La pionera fue la escuela The Young Women’s Leadership School East Harlem para chicas de Harlem y el Bronx (Nueva York), que se abrió en 1996. Aunque la mayoría de las niñas proceden de familias sin estudios (el 70% viven bajo el umbral de la pobreza), cada año más del 95% de las alumnas consigue el ingreso en la universidad, cuando esa tasa es inferior al 50% en el resto del Estado. En el Sur de Chicago, en el Urban Prep Charter Academy for Young Men, exclusivo para chicos negros, se gradúan el cien por cien de los alumnos (lo habitual es que sólo se gradúe uno de cada 40 muchachos afroamericanos).


El Estado de California del Sur tiene previsto que en un plazo de cinco años todos los colegios públicos ofrezcan clases «single-sex». Esos esfuerzos de la Admnistración estadounidense contrastan con la persecución del Gobierno de Zapatero a este modelo pedagógico.

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